La superficie sembrada de la mayoría de los rubros agrícolas se ha reducido significativamente en República Dominicana en este 2020 con relación al 2019. Esto representa una amenaza para la seguridad alimentaria de la población dominicana.

Los productos que registran la mayor reducción son el coco, el ajo, el sorgo y el frijol blanco, cuya siembra en el período enero-septiembre de este año se redujo más de 40%, según datos del Ministerio de Agricultura contenidos en un análisis elaborado por el partido Fuerza del Pueblo (FP) publicado en este mes.

En la caso del coco la superficie sembraba disminuyó 58.19%; la de ajo 52.47%; la de sorgo 51.21% y la de frijol blanco 40.43%.

Igualmente se redujo la siembra de toronja (36.90%); de frijol rojo (19.61%) y negro (18.54%); de guayaba (16.56); de mango (15.40%).

También disminuyó por encima de 10% la superficie sembrada de molondrón, lechosa, coliflor, berenjena, cebolla, melón, zapote, entre otros.

También mermó, aunque en menor medida, la siembra de ñame, guineo, papa, auyama, zanahoria, piña, repollo, maíz, lechuga, tomate de ensalada, naranja dulce, pepino y otros rubros. Las menores reducciones se registraron en el arroz, el aguacate y la remolacha.     

Amenaza a la seguridad alimentaria

Es ante este panorama que en su estudio titulado “Acciones y medidas de políticas para garantizar la seguridad alimentaria en el contexto de la pandemia de COVID-19 en la República Dominicana” la FP expone que a raíz de la pandemia la seguridad alimentaria del país presenta diversas amenazas.

El análisis establece que si bien al principio de la pandemia la disminución de la demanda de alimentos, por la caída del turismo y la pérdida de poder adquisitivo de la población, provocó una reducción una reducción de los precios, porque se generó un exceso de oferta coyuntural, la prolongación de esta situación ha provocado un desincentivo importante para el productor agropecuario.

Hoy en día se observa con preocupación el hecho de que en la mayor parte de
los rubros alimenticios agrícolas se ha experimentado una reducción de la siembra,
a partir de la cual ya se está verificando una reducción de la producción nacional
que podría continuar en los próximos meses
”, señala el análisis.

Importaciones

A lo anterior se suma el crecimiento de la dependencia de las importaciones, que entre enero y septiembre se mantuvieron estables e incluso en algunos casos se incrementaron exageradamente, según el estudio.

Tal es el caso de la leche y productos lácteos, huevos de ave, miel natural, productos comestibles de origen animal, cuyas importaciones aumentaron 16.4%;  las grasas y aceites animales o vegetales; productos de su desdoblamiento; grasas alimenticias elaboradas (22.7%) y las hortalizas, plantas, raíces y tubérculos alimenticios (103.1%), detalla el análisis.

“En adición a lo anterior, las importaciones de alimentos podrían verse afectadas
en el corto y mediano plazo por una eventual escasez de divisas para financiar
su adquisición
…”, agrega el estudio.

Indica además que una eventual escasez de divisas puede traer como consecuencia la devaluación del peso dominicano y un subsecuente proceso inflacionario que puede impactar negativamente el precio de los alimentos y reducir aún más el poder adquisitivo de la población.

A todo esto se suma que el desmonte a destiempo de los programas de ayuda implementados por el Gobierno puede dar lugar a una reducción drástica de los ingresos monetarios, la pérdida de poder adquisitivo y disturbios sociales.

Recomendaciones

Para enfrentar la situación y garantizar la disponibilidad de alimentos el análisis contiene una serie de recomendaciones, entre las que se encuentran la creación de un Fondo Especial para el Sector Agropecuario para implementar diversas acciones en favor de la agropecuaria.

Para asegurar el acceso a los alimentos sugiere, entre otras medidas, mantener en funcionamiento los programas de ayuda “Quédate en Casa”, “Pa´Ti” y “FASE” mientras duren los efectos negativos de la pandemia.

También recomienda ordenar al Consejo Nacional para la Soberanía y la Seguridad Alimentaria y  Nutricional (CONASSAN) elaborar y poner en marcha inmediata un “Plan de contingencia alimentaria” para enfrentar los riesgos que amenazan la seguridad alimentaria de la nación durante el período de emergencia sanitaria por la COVID-19, entre otras.