Cuando el presidente Antonio Guzmán, bordeando la madrugada del 4 de julio de 1982, entró a su baño privado en el Palacio Nacional, puso cerrojo. Nunca lo hacía. ¿Quién, en su sano juicio, se atrevería a abrir la puerta del baño privado de un presidente? Pero esta vez cerró por dentro.

Sus colaboradores militares ante la tardanza inusual de su permanencia en aquel solitario espacio, le preguntaron en tres ocasiones “Excelencia, ¿está usted bien?” y tres veces contestó: “Ya voy, ya voy”.

El coronel Nabuconodozor Páez Piantini, quien tocó la puerta por tercera vez, se acercó y trató de abrir girando el manubrio. No cedió. Volvió a preguntar a Guzmán “¿Excelencia, está bien?”, a lo que éste respondió: “Ya voy, ya voy”. De inmediato, por su olfato de experto en seguridad personal, hizo conciencia de que algo terrible estaba por ocurrir.

Esa intuición o la premonición llevaron a Páez Piantini a alejarse un paso de la puerta para embestirla con el hombro y entrar a rescatar a su Presidente de su propio y enajenado encierro. Pero ya era tarde. No pasaron unos segundos antes de derribar la puerta de ese baño, cuando sonó el tiro.

“!Coño! gritó Páez Piantini como nunca antes había resonado un “San Antonio” en el Palacio Nacional. No era para menos. El presidente se había suicidado.

La trágica noticia sorprendió al país y corrió como pólvora, ya que Guzmán estaba en la etapa final de su gobierno, el cual se caracterizó por las amplias libertades públicas, lo que lo diferenciaba diametralmente del de su predecesor, Joaquín Balaguer, caracterizados por la represión y la corrupción.

Sobre el Presidente Antonio Guzmán Fernández.

Nació el 12 de febrero de 1911, en La Vega, fruto del matrimonio entre Silvestre Guzmán y doña Jimena Fernández. Se casó con doña Renée Klang.

Cuando el profesor Juan Bosch tomó el poder el 27 de febrero de 1963, lo designó secretario de Agricultura.

Ganó las elecciones de 1978 y le tocó promulgar una ley de amnistía que permitió el retorno a República de los exiliados políticos y la excarcelación de los presos políticos.

El presidente Antonio Guzmán también promulgó la ley que estableció en el país un salario mínimo de 125 pesos y nacionalizó la empresa minera Rosario Dominicana.

Las causas de su suicidio en una sala contigua a su despacho en el Palacio Nacional no se han determinado.

A las 9 de la mañana se dirigió a la nación el vicepresidente de la República, Jacobo Majluta, quien dijo a la nación: “En mi condición de Presidente Constitucional de la República, cumplo con el lamentable deber de hacer saber a toda la nación dominicana que el Excelentísimo Señor Presidente Antonio Guzmán Fernández ha fallecido en trágicas circunstancias en su despacho del Palacio Nacional, durante las últimas horas de la noche.